lunes, 29 de diciembre de 2014

Viajando con Astérix - La odisea de Astérix

En estas fechas tan señaladas, vamos a acompañar a Astérix y Obélix a Tierra Santa. El viaje a Oriente Medio de nuestros amigos galos se produce en la aventura número 26: La Odisea de Astérix. Aunque algunas zonas, se pueden considerar de conflicto, hay otras en las que no supone ningún problema viajar con los peques. 
Tras un largo, pero distraído, navegar rodeando Hispania y atravesando todo el mar Mediterráneo, la nave en que viajan nuestros amigos llega a su destino e intenta atracar en el puerto de Tiro, antigua importante ciudad fenicia.

Este puerto está muy bien representado por Uderzo, recordando el asedio que unos siglos antes había puesto Alejandro Magno sobre la ciudad.



Tiro es una ciudad situada en el sur del Líbano, a 32 km al sur de Sidón. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1984, por sus vestigios arqueológicos de diversas civilizaciones. En Tiro podemos visitar los dos conjuntos de ruinas de épocas greco-romana y bizantina (el Cardo Máximo, la necrópolis, el hipódromo, etc.).
La zona de Al-Mina es una parte de estas ruinas arqueológicas y la más recomendable de visitar. Contiene restos de las épocas griega, romana y bizantina, entre los cuales encontramos edificios civiles, columnatas, baños públicos, calles con mosaicos y el teatro rectangular. La vida romana se organizaba a través de una vía pavimentada con mármol y bordeada por filas de suntuosas columnas de un metro de diámetro y ocho metros de alto. Esta vía, de 175 m de largo, desemboca en el mar. Desde la orilla podremos ver a poca distancia pequeñas islas que de hecho era los rompeolas y muelles del antiguo puerto fenicio, llamado puerto egipcio porque estaba encarado hacia el sur, donde está Egipto. También es recomendable un pequeño paseo por la parte antigua de la ciudad nos lleva hasta el puerto pesquero y restos del barrio cristiano entre tiendas del zoco. 

Actualmente la República Libanesa es uno de los países a los que se recomienda viajar con precaución y abstenerse de visitar ciertas zonas azotadas por la violencia terrorista durante los últimos años. Esperemos que esta situación mejore porque realmente es un país con lugares preciosos al que merece la pena viajar. 

Pero retomemos el viajes de los galos. Como los romanos impiden que nuestros amigos tomen tierra, lo intentan en otras ciudades situadas más al norte: Sidón (hoy Sayda), Biblos (hoy Jbail) y Arad (hoy Aarida). Pero en ninguna de ellas consiguen llegar a puerto.

Sidon (Sayda) es una de las más eminentes ciudades fenicias del pasado. Se pueden visitar restos de época medieval, islámicas y cruzadas así como de época otomana. La fortaleza del mar, símbolo de la ciudad y pintoresca como pocas, se remonta al S.XIII durante las cruzadas. Un paseo por el zoco cubierto todavía anclado en el pasado. Merece la pena visitar la Mezquita Omeya y el Caravasar de los Francos.

Biblos (Jbail) es un lugar de extraordinaria importancia en la Historia de la Humanidad: según los expertos fue aquí donde se originó el alfabeto fenicio, del cual surgió el griego, que a su vez dió origen al latino. Sus principales atractivos: el recinto arqueológico, el castillo de los cruzados, el puerto y el zoco. Para visitar las ruinas del Biblos antiguo es mejor contratar una visita guiada, de otro modo será muy difícil que las podamos interpretar.

Los galos, ante la imposibilidad de llegar a tierra en Fenicia, optan por viajar al sur, al Reino de Judea (en el 50 a,C, ya unificado con el de Israel y bajo protectorado romano tras la conquista de Pompeyo en el 63 a.C.) donde bajan a tierra en una desértica playa.

Desde allí se dirigen a Jerusalén, pero la ciudad está vigilada por los romanos, por lo que deciden descansar en la cercana Belén antes de entrar en Jerusalén burlando a las legiones romanas.
Belén, es una ciudad que se puede visitar, siempre cumpliendo con las medidas de seguridad establecidas. Esta situada a 5 km de Jerusalén; y se puede visitar por libre o con un operador. Para que nadie, se sorprenda, advertir que para llegar hasta Belén hay que pasar por un pasillo de hormigón, que separa la parte israelí de la palestina (Muro de Seguridad) ya que Belén es una ciudad bajo el mandato de la Autoridad Nacional Palestina. Si uno llega hasta aquí es para visitar la gruta donde nació Jesús. Se entra por una pequeña puerta, del tamaño de un niño de unos seis años, que da paso a una iglesia con una decoración muy peculiar. Merece la pena visitar la Gruta de la Leche, que es donde se escondieron María y José con Jesús para evitar la matanza del día de los inocentes. Cuentan que una gota de la leche de María toco una roca blanca y la convirtió en roja. Hay quien cree que visitar el lugar aumenta la fertilidad. Y otro lugar es la Tumba de Raquel, lugar sagrado para musulmanes, judíos y cristianos. Aquí el acceso solo está permitido a quien viaja en el autobús Egged desde Jerusalén, por motivos de seguridad.

Aprovechando la oscuridad de la noche, y tras saltar el muro no sin algunas lamentaciones, entran en Jerusalén.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada por los jebuseos antes de la llegada de las tribus hebreas a Canaán a principios del siglo XIII a. C. Según la tradición, puesta en duda por algunos arqueólogos, fue la antigua capital del Reino de Israel y del Reino de Judá, y siglos más tarde del reino franco de Jerusalén. Es considerada una ciudad sagrada por tres de las mayores religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. La Ciudad Vieja de Jerusalén fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981. Jerusalén tiene mucho que ver y que descubrir, tanto que le dedicaremos un post entero otro día.

Pero para que os hagáis una idea de cómo dibuja Uderzo, aquí os dejo la viñeta del cómic y una imagen de la maqueta de Jerusalén en la época de Jesucristo (que podríamos decir, la época de Astérix) y que podéis ver junto al Santuario del Libro en el Museo de Israel, en la propia Jerusalén.




Como en Jerusalén tampoco encuentran su objetivo, se dirigen a la cercana región de Babilonia, en Mesopotamia, atravesando el Mar Muerto y adentrándose en el desierto.

El imperio babilónico dejó de existir en el 539 a.C. pero durante muchos años a su región se le siguió conociendo por el nombre de Babilonia. Es el actual Iraq.

Desgraciadamente Iraq no es un país en absoluto seguro en estos tiempos, y tendremos que dejar para mejor ocasión poder vivir las Mil y Una Noches viajando a la legendaria Babilonia y su capital Bagdad.

Pero a los galos no les hará falta llegar a tierras babilónicas, pues en dos jornadas encontrarán el preciado objeto de deseo que les había traído hasta estas tierras.

El regreso a la aldea no se hace esperar. Astérix y Obélix vuelven al Mediterráneo y embarcan de nuevo con su amigo fenicio en la antes citada Tiro.

Nota del autor: este post ha sido escrito en colaboración el blog "En una aldea de Armórica..." En él podréis encontrar más información sobre Astérix.

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